

La era Meiji alcanza su final. Sôseki viaja a Shuzenji, en la región de Izu, para someterse a un tratamiento de cambio de aires. Las complicaciones en su delicado estado de salud lo harán vagar por las lindes entre la vida y la muerte, sirviendo este viaje de ida y vuelta como fondo para retratar las peripecias finales que culminan la era Meiji. Desfilarán por ese limbo, que marcará fuertemente la vida posterior de Sôseki, Ôgai, Takuboku, Shiki, Ichiyô, Futabatei, Hearn… y el gato. Desgraciadamente, para Sôseki la experiencia de la muerte no le servirá para aliviar su angustia existencial; existencia que es un zozobrar permanente entre la tensión del sometimiento y la desesperanza del abandono. Vivir como un individuo autónomo, no ser un paniaguado del poder ni ser una mula que soporta la pesada carga de afrontar la vida en soledad. La lucha que Sôseki mantiene para no ser imantado por ninguno de esos dos polos se reproduce en otra dimensión en la sociedad japonesa de la era Meiji, que se debate entre la tentación del canto de sirena europeísta y la reticencia al olvido irreflexivo de la peculiar idiosincrasia nipona.

Vivir es creer que hay algunas cosas que no pasarán nunca, pero que otras, sin lugar a dudas, sí. A través de los personajes de estos cinco relatos, el autor nos muestra que la vida está hecha de anhelos y renuncias : cuidar de un perro, soñar con tener hijos, escalar montañas, evadirse, tanto en sentido literal como figurado. Jiro Taniguchi trata con delicadeza los sueños y los temores que se ocultan tanto tras los pequeños detalles de la vida cotidiana como en el corazón de la aventura. Pone en escena la búsqueda de sí con todo que ello supone de lo más sensible y lo más íntimo.

Dos historias relacionadas, ambas relacionadas con una asesina. En el Hotel Harbour View, un japonés expatriado en Hong Kong pasa su tiempo bebiendo, fotografiando a una prostituta y esperando la muerte a manos del asesino que sabe que vendrá.

Taniguchi cuenta en cinco historias llenas de sensibilidad y hermosas ilustraciones sobre el significado de convivir con mascotas, sobre la vida con perros y gatos. En el 2005 fue editado el libro de cinco relatos de Jiro Taniguchi titulado “Tierra de sueños”, inspirado en la última historia del libro, “La tierra prometida”. Esta edición recoge cuatro de esas historias y una quinta narración inédita, “Pedigrí centenario”, ajustándose más a la idea central de la relación entre el ser humano y las mascotas, con la sensibilidad única de Taniguchi y su acento en la esencia de las cosas. Son cinco narraciones llenas de bondad, sencillez y grandeza: “Tener un perro”, “Y... tener un gato”, “La vista del jardín”, “Los días de los tres” y “Pedigrí Centenario”. Este volumen trae también un texto de Taniguchi titulado “Recuerdos” sobre el origen del libro y su experiencia con su perro Tam y un ensayo sobre el mangaka titulado “El arte de pasear”.

Un magnífico fresco de la sociedad japonesa en un momento clave de su historia, el fin de la era Meiji, cuando el país comenzaba su apertura a occidente. Jiro Taniguchi (Barrio Lejano, El olmo del Cáucaso, Furari) une su talento a un sólido guion de Natsuo Sekikawa para presentarnos con “La época de Botchan” un fresco de la sociedad japonesa de finales de la era Meiji (1868-1912), momento que marca un punto de inflexión lleno de incertidumbre cuando el país comenzaba su apertura a occidente. Lo que, en manos de otros autores, podría haber sido un libro de texto ilustrado deviene en un relato adulto de gran interés artístico e histórico. El escritor Sôseki Natsume, que sufre de neurosis a causa del choque cultural, concibe como respuesta a los retos de su tiempo lo que será su nueva novela, Botchan. Junto a él, desfilan por las páginas de la obra otros célebres personajes de la época que van retratando la situación política, social y cultural del que, probablemente, fuera el momento más importante en la historia de Japón.