
Había una vez una pareja de demonios que daban vidilla al muermo del periodo Heian. Se llamaban Shuten-doji e Ibaraki-doji. Eran más malos que pegarle a un padre, así que era de esperar que pronto hubiera quien quisiera poner fin a sus travesuras: Abe Seimei, un onmyoji de la época, y el célebre cazademonios Minamoto no Yorimitsu. Shuten-doji fue el primero en morder el polvo, en concreto el de la cordillera Oeyama. Ibaraki-doji, por su parte, consiguió escapar por los pelos en un primer momento, pero la legendaria espada del clan Minamoto, la Cortabarbas, hizo honor a su nombre y se los cobró. Ahora vamos a contaros un relato de mentirijillas, pero que podría haber sucedido igualmente. ¿Os imagináis que esta pareja de demonios se reencarnara en estudiantes de bachillerato en el actual barrio de Asakusa?... Que comience la historia de esta parejita! Ibaraki-doji, la «esposa demoníaca», y Shuten-doji..., el «esposo enamorado» que es incapaz de llevarle la contraria a su mujer!

Hace unos años, Nanao fue secuestrada por un demonio que grabó en su rostro una maldición, y desde entonces es obligada a llevar una máscara de mono. Además, su prometido la ha abandonado y se ha casado con su prima. Nanao lleva una vida desdichada hasta que conoce a Yako, el joven líder de un clan. Por accidente, a Nanao se le cae la máscara y Yako queda hechizado al instante por su belleza y por su poder espiritual…