
El doctor Rasetsu Emma es una eminencia de la cirugía. Vive con su mujer y su hijo Daio allá arriba, sobre la colina, en una mansión conocida por todos como Castillo Inferno. Ahora la familia Emma está a punto de sufrir la tragedia más horrible de su vida. Ahora Daio tiene chatarra en la cabeza y sueña torturas. Y una serie de crímenes brutales está aterrorizando a la gente del lugar. Y llegará un día en que los cuervos serán nuestra única compañía. Y quizás entonces recibamos la visita de la dama de las nieves... mientras las ratas se comen al abuelo...

"Ah... Mi cuerpo se está deshaciendo. La carne se pudre Los huesos se desmoronan Y el alma se disipa a los cuatro vientos Como si fuera neblina? Ah... Mi cuerpo se está deshaciendo." Lo cierto es que parece mentira... El corazón no le late y no hay señal de ondas cerebrales. Muestra el aspecto típico de un cuerpo que se ha descompuesto durante largo tiempo bajo el agua. Desde un punto de vista médico y científico no cabe la menor duda: Es un cadáver. Lo sorprendente es que puede moverse y hablar, incluso puede pensar. Cuesta un poco entenderle porque su lengua está medio podrida, pero por lo demás es un hombre coherente...

Esta es la terrible historia que un día aconteció a cierto niño. Era un chaval de aspecto enfermizo que odiaba la escuela más que nada en el mundo. Su hermano mayor y su hermana pequeña eran muy buenos estudiantes. Sus padres siempre le comparaban con ellos cuando le regañaban. Al niño le encantaban los animales de todo tipo, hasta el punto de que su afición le impedía llevar una vida escolar normal. Todos le sometían a humillaciones constantes y brutales. "¡De tanto jugar con bichos has terminado convirtiéndote en un gusano!", le gritaban sus compañeros de clase. Fué entonces cuando le picó el insecto rojo.

En este nuevo libro Hideshi Hino, el maestro del manga de terror, nos deleita y hace estremecer con siete historias identificadas cada una de ellas con un color. Así el negro, es el color de una bandada de temibles cuervos que aterrorizan una ciudad, el azul el de la ciénaga en la cual merodea la muerte, el rojo el de la sangre que rodea el cuerpo mutilado de una mujer, el blanco el de la nieve que aisla a una familia dentro de un coche en medio de la noche en tierra de nadie, gris el color de la estatua que secuestra un alma en el limbo, verde el árbol que crece en el cerebro de un niño y amarillo los chubasqueros de los cadáveres de unos niños pequeños.

Hace mucho tiempo, en un recóndito páramo del país de Saru había una balsa a la que se dirigían todos los animales moribundos. La gente de los alrededores la llamaba la Charca del Sueño y ninguno se atrevía a acercarse. En la aldea junto a la charca vivía Zoroku, un campesino que nunca había sido muy listo. Un día, a Zoroku, siempre dibujando o perdido en sus pensamientos, le salieron en la cara pústulas con los siete colores del arco iris. La habitación de Zoroku pronto estuvo literalmente inundada de pus y sangre... Vamos a llevarte al bosque, Zoroku. A partir de ahora no podrás acercarte al pueblo. Si lo haces tendremos que matarte. La extraña enfermedad de Zoroku, historieta que requirió casi un año de confección, supuso el debut profesional de Hideshi Hino en 1970, y ya en ella está contenido todo el talento del autor.

"Desde que tengo uso de razón, siempre he querido salir de esta casa. No se, es como si en ella se agazapara algo terrorífico... Muchas veces he comenzado a rodearla intentando adivinar su tamaño, pero llego a un punto en que la pared exterior se interna en la espesura del bosque y no se ve nada más. En la inmensidad de la casa, hay habitaciones que nunca he visto y a las que nunca he podido acceder... El pasillo que conduce a las habitaciones prohibidas está cerrado por un espejo de bronce verde."

¿Has oído hablar de la niña que pasaba sus días observando a los ratones? ¿Y de aquella otra que despertó con la cabeza vuelta hacia atrás? Nadie sabe qué fue de los estudiantes de Primaria desparecidos aunque hay quien hace referencia a una vieja bruja. Y se cuenta que una mujer solitaria perdió, literalmente, el rostro. Todos ellos vivieron y murieron en la era Heisei, a finales del macabro siglo XX. Hace ya mucho tiempo y hay poca gente que lo recuerde, pero quizá sea mejor así. Porque la variedad de espantos que anida en el alma humana es tal que sólo queda resignarse a la degradación.

El ONIMBO es un ser de aspecto infantil que se alimenta de los gusanos que anidan en el corazón de los hombres, librándolos así de la locura. Ahora el ONIMBO está hambriento... Sumergíos en un estanque de sangre. Nadad en un océano de fuego. Despeñaos por una montaña de agujas. Vuestro sufrimiento cebará al insecto de la demencia y será entonces que el ONIMBO explorará vuestras entrañas. ¿Es que no escucháis los gruñidos de los siete demonios? ¡Precipitaos al fondo del infierno!

Este libro es la historia violenta y autobiográfica de un autor que comió el fruto de las flores del infierno, nacidas a orillas de un tren nocturno que transporta las cabezas recién cortadas de los condenados. Este libro es la obra más íntima y escalofriante de un hombre fascinado por el horror, y de cómo esa fascinación lo arrastró al mundo de las tinieblas. Este libro es la edición definitiva de un fresco ensangrentado donde Hideshi Hino se corona como el maestro absoluto de lo macabro.

La primera virtud de los gusanos que se arrastran por la tierra es que están vivos. La segunda virtud de los gusanos que se arrastran por la tierra es que están abandonados. La tercera virtud de los gusanos que se arrastran por la tierra es que están pisoteados. La cuarta virtud de los gusanos que se arrastran por la tierra es que soportan una gran tristeza. La quinta virtud de los gusanos que se arrastran por la tierra es que están aguantando la respiración. Regresemos a la dulce tiniebla, La silenciosa e infinita tiniebla, Regresemos pronto. Todo lo que el mundo no quiere va a parar al triste cementerio mundano, allí se extiende hasta el horizonte todo lo que para el mundo es extraño. En aquel cementerio horripilante alguien tiró una pequeña bolsa de basura. Al principio parecía que algo en su interior se movía, se escuchaban ruidos, pero poco a poco se fueron haciendo más débiles y el movimiento cesó. Y todo quedó en silencio? Era el bebé que había nacido con el trueno.

Macabras historias que dan significado a unos viejos zapatos de niña, a una espada maldita, a unas peonzas infantiles, a una maqueta de trenes o a un barco fantasma; recuerdos de la guerra, leyendas milenarias venidas del invierno de la humanidad. La máscara de Hannya, diablesa celosa localizada en una vieja tienda de antigüedades, escudriña las tinieblas del corazón de los hombres y conoce los secretos de todos los objetos que allí vienen acumulándose desde tiempos inmemoriales. Prepárate bien porque la muerte cierta llega a deshoras, y seas mancebo o viejo cansado, tal cual te halle, te llevará con ella al infierno.

El Gran Circo Oscuro desciende de una estirpe contaminada, maldita y hermanada con los demonios. Todos los delitos, las faltas y los suplicios de los hombres están representados en nuestro espectáculo. Pasen y vean, conozcan la tragedia de la madre ventrílocua, el secreto de la princesa mariposa, la angustia del hombre de niebla? Internarse en la negra carpa itinerante del Gran Circo Oscuro es acceder a la magia de sus fenómenos, y esa magia será la fuente de nuestra desgracia, porque todos somos ellos.

Esta es la escalofriante confesión de un pintor anónimo cuya fascinación por el horror le arrastró al infierno. Un pintor que trabajaba en un cuarto donde nunca penetraba la luz del sol. Con las contraventanas de su estudio perpetuamente cerradas, el pintor pintaba únicamente escenas apocalípticas y repletas de sangre. La pintura roja la extraía de su propio cuerpo, siempre repleto de cortes que él mismo se hacía. En el exterior, los cuervos volaban recortándose contra el sol del atardecer, trazando círculos, como si danzaran. Un poco más allá, frente a la casa del pintor, la hoja de la guillotina, purificada con agua bendita, caía una y otra vez, segando cabezas mientras el artista de lo macabro se afanaba en captar la belleza del horror y de la sangre.

Maestros de escuela que guardan secretos inconfesables, muchachos que pactan con peces centenarios, niñas de conducta felina, misteriosos funerales, cazadores extraviados, taxidermistas, sirenas legendarias tomando baños de luna o náufragos atrapados en islas de pesadilla. Todo ello de manos de un autor cuya sola mención garantiza un escalofrío recorriendo dulcemente la columna vertebral del lector. Hideshi Hino recoge en esta antología algunas de sus piezas más vinculadas a la tradición. Relatos alucinantes hasta hoy preservados bajo siete llaves por los más viejos del lugar. Un festín de sombras, espantos y terror profundo.

En las profundidades del mar de Japón, rodeada de tinieblas, atrapada en un sarcófago de cemento y mecida por las corrientes del Pacífico, duerme una criatura de pesadilla. Donde la oscuridad es ley. Donde los peces no tienen ojos. Donde nada existe. El teatro escalofriante de Hideshi Hino alza su telón escarlata. Abandonemos aquí toda esperanza.

Se intuye una figura humana apostada en la ventana de la torre. Hay quien dice que esa mansión entre los árboles está encantada. Abajo, en la ciudad se están sucediendo las desapariciones. La última ha sido la de una joven estudiante de la que nadie parece saber nada. Cucarachas, sanguijuelas, lombrices, babosas, arañas, ciempiés Las criaturas que habitan las sombras carecen de habla, pero eso no impide que murmuren secretos.

Una misteriosa figura extiende un abanico de naipes. Son cincuenta y dos cartas negras. En ellas, representados, todos los terrores que alberga el corazón humano. Cuchillos, espejos, relojes, ratas y gusanos. Un infame surtido de crímenes firmado por el prestidigitador del terror, el extravagante Hideshi Hino. ¡Recordaréis estas historias cuando estéis en el infierno!

Una constelación de luces titila en la noche de la ciudad. Familias enteras se protegen de miedos y peligros al calor de sus hogares. Porque, de puertas adentro, nada puede ocurrir. Ah, pero cada casa es un mundo. Y en el confortable corazón del hogar no solo hay lugar para la luz, también anidan maldiciones y secretos. Algo que ha empezado a extenderse como una espesa niebla… ese olor a sangre bañando los rincones… ¿Dónde estoy? ¿Es esta mi casa? Qué importa eso… Si al fin y al cabo estoy muerta.

A orillas del mar azul, en las cuencas vacías de una muñeca ciega enterrada en la arena, se concentran todos los colores de la oscuridad. Sayoko es nueva en la escuela y no quiere jugar con nadie. Lo cierto es que no parece una niña normal. Tiene un ojo de cuarzo, y algunas costumbres extrañas. Y ve cosas que nosotros no podemos ver. La noche cae sobre el infierno. Han pasado ya cien años. Y aquí huele a carne humana.